Os convocamos para una NUEVA AVENTURA… Cata GASTROMANIACA de Vinos & Quesos
Hemos preparado una cata para los entusiastas de estos “dos grandes amigos”, el vino y el queso, juntos nos descubrirán un mundo aromas y sabores. Pasearemos por el fascinante mundo de la catade la mano de Rocio Orbea, nuestra GASTROMANIACa-enóloga. Ella nos enseñará las nociones básicas de la cata además de otras curiosidades del mundo del vino
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¿Qué vamos a catar?
Cataremos quesos de pasta blanda(brie...etc) con cava, quesos azules con vino dulce tinto, Idiazabal y manchego con blanco y tinto… Comte y Emental con un Chardonnay y quesos de cabra Garrotxa, Saint Maure con un blanco ácido, fresquito afrutado… ¡Se nos hace la boca agua!
Es uno de esos días que te vas al mercado y tropiezas con estos maravillososcarabineros de un rojo intenso y de un tamaño algo más parecido a una langosta que un langostino. Irresistibles a pesar de su precio (54 €/kg) nos llevamos cuatro. Dos para ti y dos para mí.
La receta más sencilla y a la vez más suculenta que hayas preparado jamás.
Utensilios: una sartén de hierro y una espátula de cocina.
Ingredientes:
Aceite
Sal marina de California ( o de donde te de la gana)
Carabineros
Untamos la sartén con un poco de aceite. Encendemos el fuego y dejamos que la sartén se caliente bien.Colocamos los carabineros juntitos, concretamente en fila india. Les echamos la sal marinapor encima, sobre todo a la altura de la cabeza. Dejamos que se hagan un par de minutos.Con ayuda de la espátula lesdamos la vueltapara que se hagan muy brevemente por el otro lado.
Colocamos en una bandeja y consumimos antes de que se nos enfríen.
A veces los mayores placeres de la vida son pequeños... y tremendamente caros.
Os proponemos una receta de temporada(otoño). De temporada porque usamos el horno para calentar el hogar a la vez que nos deleitamos con el aroma a masa, y también de temporada porque el ingrediente principal es el níscalo, rey de los pinares. Pero para que no se sienta solo dejaremos que comparta su trono con elRey de los guarros, el cerdo. Podríamos decir que se trata de una pizza Pocilga y Montaña(emulando a los platos de los grandes restaurantes que se hacen llamarmar y montaña)
Antes de nada… enciende el horno…(250 ºC) ya vamos calentando motores
Ingredientes para 4 pizzas medianas (8 pequeñitas):
Para la masa…
25gr de levadura fresca
2,5 dl de agua tibia
7 dl de harina de trigo (a ser posible especial repostería)
1 cucharada (de postre) de sal
Nuestro toque.. pocilga y montaña
Salsa de tomate( comprada o casera)
Níscalos(300 gr., si son en conserva dos tarros)
Panceta salada(1 tira)
3 paquetes de Mozarella fresca
Aceite de oliva
Albahaca freca (si no encontramos seca)
Lo primero,precalentar el horno(225-250ºC) y dejar la placa de horno dentro para que esté muy caliente cuando vayamos a cocinar la pizza y así logremos una masa crujiente.
Preparamos lasalsa de tomate. Nosotros la preparamos dorando unos ajos en un poco de aceite, añadimos unas hojas de albahaca y por último unos tomates de pera rallados. Dejamos un par de minutos hasta que se evapore un poco el agua y espese.
Limpiamos bien los níscaloscon un trapo húmedo y si sus sombreros son de tamaño estilo gorro mejicano, los cortamos en trozos para que no hagan “sombra” a lo demás. Cortamos la panceta salada en bastoncitos y la pasamos por la sartén hasta que la grasita quede algo dorada.Escurrimos la mozarella bien, la despedazamos con las manos y la dejamos en un cuenco en la nevera.
Preparamos la masa.En un bol deshacemos la levaduraen elagua tibia(no más de 37ºC) con ayuda de una cuchara. Añadimos 6 dl de harinay la sal. Removemos y formamos una masa. Si vemos que está muy pegajosa añadimos un poco más de harina. Ladejamos reposartapada con un trapo (y cerca delhorno para que su calorcito la ayude a crecer). Esperamos con paciencia y ternura a que alcanceel doble de su tamaño (unos 40 minutos). La sacamos del bol y con ayuda de un poco de harina amasamos para sacarle el aire. Dividimos la masa en cuatro bolitasde igual tamaño.
Cogemos una masita ycon ayuda de un rodillo la extendemos sobre papel de horneary la dejamos finita (hay que tener en cuenta que engordará un poco en el horno). Con una cuchara ponemos el tomateen el fondo, añadimos unas pocassetas, unos bastoncitos de panceta salada, y unos trozos de mozzarella fresca.
Abrimos el horno,colocamos la pizza sobre la placa ardiente y cerramos. Dejamos que se haga en el centro del horno hasta que esté doradita.
Cuando la saquemos y justo antes de servir, la coronamos con unashojas de albahaca frescay un chorrito de un buen aceite de oliva.
La comida sabe mejor si el ambiente y la presentación acompaña. Ponemos en la mesa nuestro mantel de cuadros rojos, encendemos una vela, abrimos una botella de lambrusco, colocamos nuestro CD de la Opera La Bohème de Puccini(interpretado por Pavarotti e Ileana Cotrubas)y a disfrutar…
La mejor merluza de Madrid...y el que diga que dicha afirmación es incierta, es que no ha comido en el Pazo Coruña.
Paco, Madrileño de pura cepa, padre deGASTROMANIACa, nacido, criado y alimentado en el castizo barrio de Lavapies sentencia:“En el Pazo Coruña tienen una merluza espectacular”(vislumbramos un brillo GASTROMANIACo en sus ojos). Y la verdad, son estas recomendaciones tan entusiastas las que nos llenan de emoción, intriga y dolor de barriga.
Imprescindible unpaseo por el Retirocharlando y abriendo apetito, porque ya nos han advertido que las raciones son generosas, o más bien, MUY generosas (en proporción al precio más o menos… echamos a temblar). Llegamos a paso tranquilo un espléndido y soleado sábado, de esos que solamente hacen en Madrid (que aunque no tenemos playa [vaya-vaya], un gran huevo frito,vamos.
ElPazo Coruñatiene una hermosa terraza cubierta por una carpa alargada y pertrechada por jardineras con arizónicas. El local, de un estilo clásico, cuenta con una larga barra y amplio espacio desalapara muchos comensales. Hay alguno que dice que lo mejor es comer en la barra. Pero con este tiempo qué mejor que comer fuera. Realmente se torna ideal para una celebración familiar. La terraza y el restaurante, de bote en bote; en muchas ocasiones ésta es una señal de que el sitio merece la pena.
Nos acomodamos en nuestras sillas y en seguida, veloces y serviciales, aparecen los camareros.Servicio del que nos gusta:ágil, simpático, de los de siempre… que ahora, por cierto, parece estar en peligro de extinción. Mientras que esperamos a que vayan llegando todos los comensales pedimoscervezas para todos, pulpo a la gallegay unosmejillones al vaporque vimos de reojo a los de la mesa de al lado y.. ¡madre, qué pinta!
Elpulpo como debe ser,con suscachelos y abundante pimentón. Los mejillones al vapor..¿qué os vamos a contar sobre los mejillones que no digan ellos solitos? Enormes, deliciosos…de esos que te hacen saltar las lágrimas de la emoción.
Llega la hora de la verdad, pedimos lamerluza. Merluza… pero ¿cómo?¿A la gallega (24,50 €), a la romana (24,50 €), blanca (24,50 €), cogote (22,00 €)…? Dudamos, porque las malas lenguas nos han dicho que resulta deliciosa en cualquiera de sus “trajes de gala”.
¡A la gallega y con un par…! de cachelos (of course). Para acompañarun vino Rosado fresquito.
Servido en unascazuelas de barro llegaron nuestras merluzas entre rocas de cachelos. ¡San Cipriano, San Ciprianu (con acento gallego)¡! Qué pinta...! Como diría Jezulin en dos palabriñas: “IM-PREZIONANTE”.Sin duda, la mejor merluza que hemos comido en Madrid.Tierna, jugosa, sabrosa… el pimentón junto con el jugo del pescado y los ajos fritos consiguieron que a todos nos hicieran chiribitas los ojos. Repetimos y repetimos.. y porque ya no quedaba más que repetir (y por no repetar).
Felices, alucinados y envueltos en una nube de éxtasis GASTROMANIACa nos lanzamos a por los postres.
Nuestros postres:
Filloas rellenas de crema
Riquísimas.
Flan casero
No tenemos palabras… junto con la merluza lo mejor.
Y ya, apunto del reventón, unorujo de hierbaspara “ayudar a la digestión” y afrontar la cuenta que asciende a un c***n.
Cuando los cocineros dicen que cocinan para hacer felices a sus clientes, en un día como éste, nosotrossomos esos clientesque se van dando tumbos y con una sonrisa de oreja a oreja, felices y satisfechos, pensando en subir este post al blog, y compartir con vosotros tan placentera y extraordinaria experiencia GASTROMANIACa.Cuando la gente dice que una buena comida no es redonda sin una buena compañía, en un día como éste, con la familia casi al completo, nos marchamos completamente llenos.
Recomendaciones:
Reservar
Compartir (raciones muy grandes)
También es recomendable el entrecot (17,50 €- para los acompañantes detractores del pescado)
Ir mentalizado y llevar tarjeta porque los precios son de Ole-con-Ole
Tortilla de patata, tortilla de chorizo, tortilla de calabacín, tortilla de pimiento rojo, tortilla de espinacas, tortilla de sardinas…
La tortilla es uno de esos grandes platos que tenemos en este país. A pesar de que la de patata gana por goleada, en sus múltiples versiones con otras verduras, hortalizas pescados etc…, resulta un manjar difícil de resistir.
Nos gustaría compartir con vosotros una tortilla muy especial, y a nuestro parecer DELICIOSA.Se trata de una tortilla de origen catalán y que recuperamos del recetario de nuestra YAYA Teresa de Ripollet.¿Qué tiene de particular esta tortilla?Tan simple como que es diferentemente-sabrosa y que en sus “entresijos” lleva productos que a uno tal vez nunca se le ocurriría utilizar, pero que por ese mismo motivo lo elevan a algo único y obscenamente-exquisito:
Tortilla a la catalana de la Yaya Teresa
1 bote de alubias blancas cocidas(mongetes)
1 tira de panceta salada o tocinillo saladillo(Mejor panceta salada que lleva más carne) (12 cm. X 1,30 cm. Aprox)
10 cm. de butifarra cruda o crua (si no tenemos compramos salchichas de carnicería crudas y le añadimos pimienta negra)
5 huevos(frescos-frescos)
2 cucharadas soperas de aceite de oliva
(P.D.: La misma receta sin butifarra es igualmente exquisita)
Sí, sí… alubias y carne… [torrente de salivación] Podríamos resumir que esta tortilla es una interpretación de las famosas“mongetes amb butifarra”pero enversión tortilla.
Manos a la obra:
Volcamos lasalubias cocidas de bote en uncolador y dejamos que se cuele el caldillo que traen.Cortamos la tira de panceta en tiritas de medio centímetro y las pasamos por la sartén hasta que sude grasa y se tuesten ligeramente en la misma. Las reservamos y en el grasita que han solado freímos la butifarracortada en 5-7 trozos.Una vez lista, retiramos y juntamos con la panceta en un plato.En la misma sartén damos una vuelta de “samba” a las alubiascomo si de los carnavales de Rio se tratara, añadimos la butifarra y la panceta unos segundos y apagamos el fuego.
Batimos los huevos.Añadimos el salteado dealubias-butifarra-panceta saladaalhuevo batido.Probamos de sal(normalmente no necesita casi sal porque la panceta salada ya lleva bastante).Calentamos un poco de aceite en una sartén y cuando alcanza la temperatura idónea volcamos la mezcla en la sartén.Es importanteremover el fondo(un poco) con una cuchara de madera para que el huevo entre las judías se cuaje y no queden luego sueltas al cortar la tortilla.
Cuando esté doradita (con un vuelve-tortillas o un plato) le damos la vuelta y dejamos otro poco para que se termine de hacer (al gusto del cocinero/a.. poco o muy hecha).Esperamos a que se temple.
La tortilla de la Yaya, acompañada de unporrón de buen vino tinto o cavaen su defecto, unasrebanadas de pan payesy una buenaensalada de tomates de huertasalpicados por excelente aceite de oliva virgen extra (variedad arbequina), te resultará una tentación irresistible, once you pop – you can’t stop!
A veces las cosas más sencillas, son las más exquisitas ¡gracias Yaya!
El frío no llega, pero nosotros ya estamos deseando encender el horno y dejar que el calor invada toda la casa. Unos se enganchan al olor de la gasolina o de los rotuladores, incluso al olor del papel nuevo de libros y revistas… nosotros nos enganchamos al embriagador aroma delpan y repostería recién horneada.
Y para inaugurar la temporada…'o sole mio...sta 'nfronte a te! ‘o sole, ‘o sole mio...sta 'nfronte a te! sta 'nfronte a te!
Receta:
25 gr de levadura fresca(la venden en el Mercadona)
3 dl de agua templada (no superior a 37ºC)
½ dl de aceite de oliva
2 cucharadas soperas de miel
8-9 dl de harina de trigo (a ser posible “especial repostería”)
Aceite de oliva virgen extra para la bandeja del horno y para untar sobre la masa antes de hornear
Cobertura:
½cebolla roja
Tomates cherry
Queso parmesano
Aceite
Romero fresco
Sal Maldon
En un bolmetemos la pastilla de levadura frescay disolvemos con el agua tibia, el aceite y la miel.
Es importante que el agua no supere los37ºCpuesto que la fermentación de la levadura se estropeará. ¿Qué hago si no tengo termómetro?Es sencillo, medimos la temperatura metiendo el dedo en el agua.El agua no debe estar más caliente que nuestro propio dedo (calor corporal).
Añadimos casi todala harina y removemos bien formando una masa.Reservamos un poco de harina y la vamos añadiendo si consideramos que la misma admite un poco más.Tapamos con un trapo el bol (o papel film) y colocamos en una zona cálida (por ejemplo, cerca del horno y fuera de cualquier corriente de aire). Dejamosreposar y fermentar 45 min.para que alcance el doble de su tamaño aprox.
Encendemos elhorno a 225ºC
Untamos una bandeja/placa de hornocon aceite.Trabajamos la masacon un poco de harina y la colocamos sobre la bandeja engrasada. Con los dedos y la palma de las manos la vamosextendiendo pocoa poco hasta que cubra todo el fondo.
Dejamosreposar 30 minutospara que vuelva a elevar.
Regamos con aceitede oliva virgen extra por encima y untamos con la mano. Esparcimospor encima la cebolla, los tomates, el romero frescoy con los dedos realizamos unospequeños hoyuelos incrustándolos en la masa.Terminamos rallando un poco deparmesano por encima, otrochorro de aceite de oliva virgen extra y la sal maldon.
Metemos en el horno 10 minutos aprox.Debe adquirir un bonitocolor dorado.
Sacamos del horno y de la bandeja (probablemente sin dificultad gracias al aceite), colocamos sobre una tabla de cortar.Cortamos en rectángulos alargados ycolocamos en una panera.A nosotros nos gusta acompañarlo en la mesa con una bandeja de embutidos y un rico tinto.
Y ya, para rematar, el colmo sería que de fondo en la tele nos dieran losJuegos Olímpicos a Madrid y Olé!