Comer italiano de verdad no es tan fácil como parece y aunque Madrid es una gran ciudad y cuenta con una amplia oferta gastronómica… no todo lo que reluce es oro. Queremos presentaros un italiano auténtico que se encuentra en nuestro barrio y que con el tiempo se ha ganado al público y a la crítica. Si sois lectores habituales del
METROPOLI del
periódico EL MUNDO estaréis jartitos de leer artículos sobre este restaurante y su dueño y cocinero
Andrea Tumbarello ( a ratos huele ya chamusquina tanto artículo…)
No es un restaurante de muchísima pompa, pero lo que desde luego NO es, es un restaurante de zafarrancho de combate como las cadenas de cocina italiana que tanto proliferan últimamente… El local está algo escondido en el Paseo de la Reina Cristina y por fuera no llama mucho la atención. Su dueño,
Andrea Tumbarello, es un economista reconvertido en el chef ¿Curioso no? Amante de la buena cocina decidió cambiar su profesión por su pasión por la cocina.
En cinco años su popularidad ha subido como la espuma (tal vez de forma algo exorbitada) y a día de hoy asesora y gestiona varios locales de la capital. Nuestro equipo solamente conoce el local de Don Giovanni y con este nos quedamos que es donde Andrea siempre anda entre fogones.
La crítica lo ha ensalzado mucho, y cierto es que somos asiduos a este rincón de Italia, pero pensamos que hay que ser algo comedidos porque tan alta expectativa puede decepcionar… Eso sí, sirven una
excelente pasta fresca, deliciosas pizzas y unos impresionantes gin tonics que se han convertido en uno de sus sellos.
Don Giovanni cuenta con
dos salas, la primera es algo más informal, se trata de la propia entrada al restaurante y donde también está situada la barra y la recepción. Esta es la menos recomendable dado que es el paso principal de toda clientela y camareros, el teléfono para las reservas no para de sonar… En definitiva es zona bulliciosa, por otro lado algo fría en invierno al estar situada junto a la puerta. Vamos, que si podemos elegir
mejor reservar en la sala principal que está situada al fondo.
La decoración es un tanto anárquica, una “curiosa” mezcla de estilos que no acaba de cuajar… quizá ésto sea lo que menos nos apasiona del local.
Solemos visitar
Don Giovanni al menos una vez al mes, resulta difícil resistirse a la tentación teniéndolo tan cerca de nuestra “sede”, y aún así os confesamos que no hemos logrado probar ni la mitad de los platos de la carta. ¡Por qué? Uno se engancha a ciertos platos y de ahí no sale. Hace poco que ha modificado la carta y ahora encontramos varios platos que incluyen la deseadísima trufa blanca. A precio de oro, claro.
Nuestros platos:
Berenjenas a la napolitana
Rica cazuelilla de berenjenas con tomate y mozarella fundida
Pan de ajo
Spaghetti carbonara… Los auténticos!!
Pasta fresca, nada de nata, preparados y terminados con el mismísimo Andrea en la mesa dándole vueltas a la pasta en la yema de huevo justo antes de servirlos. Lo termina con pimienta negra recién molida de un gigante molinillo que casi necesita una grua. Una delicia, los mejores que hemos comido en Madrid.
Pizza Bismark
Con tomate, jamón, queso y un huevo en el centro… Muy rica! Finas y crujientes tal y como nos gusta.
A veces encargamos la pizza en la barra y nos la llevamos… Mucho mejor que encargar telepizza :-)
Panacota - Siempre deliciosa, cremosa y suave.
Gin tonic
Aquí entramos en un curioso mundo que se está abriendo hueco a pasos acelerados. En Don Giovanni es un
MUST probar un gin tonic, no solamente para disfrutar de esta bebida sino para experimentar toda la parafernalia y pompa con la que te lo preparan… solamente por eso vale la pena! En la entrada tiene una nevera exclusivamente dedicada a las ginebras. Tienen un carrito ya preparado con frutas y especias que acercan a la mesa para preparártelo ahí mismo.
Ginebra G’Vin de FRANCE con tónica FEVER TREE: Enebro, lima y naranja. Deliciosa y afrutada
Ginebra G’Vin de FRANCE con tónica FEVER TREE: pétalos de rosa – perfumado y aromático.
A
14 Leuritos la copa… Pero estaba buenísimo!
Crítica constructiva...
LO MEJOR: La carbonara, los papardelle de gambas-ajo-guindilla o los de boletus (que los hemos comido muchas veces),
la bolognesa y las pizzas.
Por supuesto los
gin tonics.
El agil servicio (por lo general).
LO PEOR:
Las
raciones son algo escasas (Especialmente los papardelle y la carbonara) y a este equipo no le gusta quedarse con ganas de más tras una rica comida….
La decoración… pensamos que es una asignatura pendiente, tal vez algo descuidado.
Alguna vez, en el momento de la reserva, como ya están completos, aceptan la reserva pero te dicen la hora a la que debes terminar de comer... Cierto, te hacen un hueco, pero comer con un cronómetro nos es de lo más agradable.
Ésto creo que no le gusta a nadie porque así uno no come a gusto.
Y como dice Woody Allen, esto lo decimos “desde nuestro más profundo respeto y admiración :-)” (o algo parecido).
Qué más os podemos decir… Para nuestro equipo Don Giovanni es un clásico!